¿Cuándo y cómo llamar a la ambulancia si tu hijo está enfermo?


Niños y ambulancias

Es probable que estos días hayáis leído o escuchado hablar acerca del caso de una niña de ocho años que falleció porque la ambulancia no llegó a tiempo. Dicho así parece una noticia terrible y nos hace pensar que la niña estaba desasistida, pero no fue exactamente así porque la niña ya estaba en un hospital y la ambulancia era para trasladarla a otro.

El caso es que esto nos hace pensar en todas las situaciones en que podemos necesitar una ambulancia para nuestros hijos, y por eso hemos querido hablar de ello hoy aquí: ¿Cuándo y cómo llamar a la ambulancia si tu hijo está enfermo?

Pero, ¿qué paso con la niña?

Lo comento para ampliar la información porque no está muy claro por qué todo acabó como acabó. Al parecer, la niña acudió al hospital hacia las dos de la mañana, encontrándose muy mal después de varios días de malestar en que no fue al colegio. Esa misma tarde había ido al Centro de Atención Primaria por su propio pie, pero la enviaron a casa. Por la noche, hacia las dos y media, ingresó en urgencias con lo que parecía un debut diabético. Según la Generalitat, con “signos y síntomas que orientaban a una cetoacidosis diabética, descompensación provocada por la falta de insulina en el organismo”. Sin embargo, las primeras fuentes hablaban de una posible peritonitis o apendicitis, que le hubiera provocado una sepsis.

Tras iniciar el tratamiento correspondiente, se solicitó una ambulancia para trasladar a la niña a un hospital donde hubiera unidad de pediatría para realizar el ingreso (al parecer la unidad de pediatría del hospital en que se hallaba se eliminó en 2011 probablemente como consecuencia de los recortes en sanidad).

La ambulancia tardó unas dos horas en llegar, pero entonces ya era tarde, porque sufrió una parada cardiorrespiratoria que no se pudo revertir a pesar de los esfuerzos de los profesionales.

Es decir, que viendo lo rápido que sucedió todo, parece aventurado afirmar que si la ambulancia hubiera llegado antes la niña se hubiera salvado (una ambulancia que debe contar con un equipo médico especializado en pediatría, de las que solo hay dos en toda Cataluña). Si el hospital donde falleció la menor debería contar con una UCI pediátrica o si debería haber más ambulancias preparadas para estos eventos es un tema que requiere un extenso debate, porque probablemente haya menos recursos de los necesarios; pero si dentro del hospital en que estaba no se pudo hacer nada por la niña, tengo dudas de que se hubiera podido hacer algo más por ella con más medios.

¿Cuándo llamar a una ambulancia?

Niños y ambulancia

Dicho esto, comentar que no es muy habitual que los padres llamemos a una ambulancia para nuestros hijos porque la mayoría de las veces los sucesos son leves, y porque pesan poco y podemos llevarlos nosotros mismos en nuestro coche (a veces es más rápido coger al niño e ir con el coche al hospital que esperar a que llegue la ayuda). Pero hay ocasiones en que dudamos y entonces hay que tener unas mínimas nociones para escoger la mejor opción.

Si consideramos que nuestro hijo está enfermo podemos actuar de la siguiente manera:

  • Atenderlo en casa: la mayoría de veces las enfermedades y accidentes son leves, de modo que un pequeño corte o herida, un resfriado, un poco de tos y mocos o incluso unas décimas de fiebre no tienen por qué considerarse motivo de consulta. De hecho, en muchas ocasiones se puede seguir un método bastante válido que se denomina “esperar al día siguiente”, o lo que es lo mismo: ver si al día siguiente se encuentra mejor, igual o peor. En muchas ocasiones, al día siguiente el niño está perfecto, o mucho mejor.
  • Llamar al pediatra: si tenéis esa posibilidad, podéis hacer una llamada para consultar por algún hecho concreto. El profesional podrá explicarle la mejor manera de proceder y los signos de alarma para saber cuándo acudir al médico.
  • Llevarlo al consultorio: si no hay mejoría o si el niño parece encontrarse peor, lo más rápido suele ser acudir al consultorio del pediatra, pues en los hospitales se prioriza según gravedad y las cosas más leves suelen atenderse más tarde.
  • Llevarlo al servicio de urgencias del hospital: en caso de que consideremos que la situación es más complicada y que probablemente requerirá de unas horas de observación o ingreso, es mejor llevarlo a urgencias del hospital. Si ha sufrido un accidente más o menos importante, si hay afectación de la conciencia, si hay convulsiones, fiebre elevada que no se consigue controlar, dificultad respiratoria moderada o grave, etc., deberíamos llevar al niño a urgencias.
  • Llamar a la ambulancia: sería en los anteriores supuestos, si la gravedad es tal que sería mejor no mover al niño (si es un accidente traumático, por ejemplo), si está inconsciente, si no está respirando bien y está empezando a afectar a su coloración, etc. Sería en esos casos en que es mejor esperar a que vengan los profesionales a casa para que los padres puedan ir siguiendo las indicaciones que se les dan a través del teléfono de emergencias (porque llevarlo en coche puede suponer no poder atenderlo bien). Además, si los padres están muy alterados o nerviosos, conducir podría ser peligroso para ellos y para los conductores de otros vehículos.

¿Cómo llamar a la ambulancia?

Aunque parece una perogrullada, es importante saber cómo llamar a una ambulancia, empezando por el número que debemos marcar. El 112 es el establecido a nivel europeo como número de emergencias, de modo que es el número al que deberíamos llamar como primera opción. Antes de marcar debemos tener claro que podemos dejar al niño unos segundos para llamar y hablar por teléfono (si ha habido un accidente de algún tipo, intentar que la zona en la que ha sucedido sea segura para todos antes que nada).

Al llamar, intentar explicar brevemente lo que le pasa al niño y dónde queremos recibir la asistencia. Parece mentira, pero los nervios pueden ser traicioneros, y hay llamadas en que se explica lo que sucede, se pide que “vengan cuanto antes”, pero no se dice el lugar al que se debe acudir. Ante esta situación puede ser de utilidad tener instalada en el móvil la aplicación “My122” o similar (Android, iOS), que utiliza la ubicación del terminal móvil para que la ayuda sepa exactamente dónde debe acudir (o al menos la zona desde donde se llama, para intentar contactar de nuevo y recibir los datos de manera más precisa).

Por ello, si hay una segunda persona, o si se puede poner el teléfono en manos libres, es mejor no colgar. Porque la persona que hay al otro lado puede ir dándole indicaciones a los padres para actuar según los datos que se le vayan explicando. En caso de convulsiones, por ejemplo, dirán que no hay que meter nada en la boca, que retiren cualquier objeto con que se pueda hacer daño, que le aflojen la ropa, etc.

Aunque lo de tener a alguien al otro lado del teléfono pone nerviosa a mucha gente, porque tiene la sensación de que no hacen más que hablarle sin enviar la ayuda, esto no es así. La ambulancia estará probablemente en camino (si hay disponibles y con los recortes el servicio es suficiente), de modo que incluso cuando esté hablando con la otra persona al otro lado del teléfono, podría llegar a oír las sirenas acercándose a su casa.

Fotos | iStock
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¿Cuándo y cómo llamar a la ambulancia si tu hijo está enfermo?

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Bebés y más

por
Armando

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