¿Bacon a los cuatro meses? No es una buena idea


Dar bacon al bebé

Últimamente viendo algunos vídeos caseros de esos que acaban siendo virales me pregunto hasta dónde llega la estupidez humana para conseguir unos “me gusta”. Sobre todo, si los protagonistas son bebés y se juega con ellos. Puede que a alguien le parezca divertido o adorable ver la cara que un bebé pone al darle a probar bacon o panceta a los cuatro meses, pero no, no es una buena idea.

Está claro que a los cuatro meses al bebé no le hace falta probar nada que no sea la leche materna (o de fórmula), y aún así, se podría haber hecho “la gracia” (tampoco es que atiborren al bebé) con una fruta, con pan… Pero lo de darle tocino frito a un pequeño de esa edad me parece un mal precedente.

[La recomendación general de la OMS y de Unicef es la de iniciar la alimentación complementaria a partir de los seis meses], hasta entonces el bebé no necesita nada más, ni siquiera agua, puesto que la leche materna proporciona todos los minerales y nutrientes que el niño necesita. Si no es posible, se sustituye la lactancia materna con leche artificial, pero la recomendación es Igual: no ofrecer alimentos sólidos antes de los seis meses.

En nuestra guía completa de alimentación complementaria veíamos que las carnes se pueden introducir a partir de los seis meses, pero las más recomendables al principio son el pollo y el conejo, por ser de animales pequeños y contener menos grasa.

Hay que esperar a la ternera, al cordero y al cerdo como una opción posterior. Cuando llegue el cerdo, que es de donde sale la panceta, tampoco podemos escoger cualquier parte del animal. El Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría desaconseja en los niños el consumo de la grasa visible de las carnes (como la que hay en el bacon).

La carne es una fuente importante de proteínas, de vitamina B12, hierro, zinc, potasio, fósforo y de grasas saturadas. En la carne de cerdo su componente magro (lomo, solomillo, paletilla) es de buena calidad, baja en grasa saturada y rica en oleico, como ocurre con el jamón ibérico. Por el contrario, el bacon o el tocino tienen un porcentaje elevado de grasa saturada.

Las grasas son importantes en la dieta infantil, no todas las grasas son malas y hay que hacer un buen uso de ellas. Se recomienda eliminar la parte grasa de las carnes, con lo cual, la pancita, entreverada de grasa, digamos que no tiene sentido: si le quitamos la grasa, quedan trozos magros que se consiguen fácilmente utilizando el lomo o el jamón.

Además, se aconseja cocinar más al vapor, cocido, plancha y microondas que por fritura, que es como se ha cocinado el bacon que vemos en el vídeo. Y, para terminar, seguramente lo que vemos en las imágenes sean muestra de unos hábitos alimenticios familiares que se instalarán en el niño.

En fin, no es una buena idea dar bacon a un bebé, ni a un niño pequeño, ni siquiera para comprobar la cara que pone. Ya “experimentaremos” a partir de los seis meses con la introducción de la alimentación complementaria más adecuada y saludable. ¡Seguro que también van a poner caritas!

Foto | dana robinson en Flickr-CC
Vídeo | Youtube
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Eva Paris

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